Hace menos de un año fui de viaje a Disneyland Paris. Ya había estado en Disney World, en Orlando, cuando era niña, con lo cual ya sabía lo que me esperaba. Sin embargo el viaje del año pasado fue un viaje muy especial por múltiples motivos; acababa de hacer el MIR, lo que suponía que eran mis primeras vacaciones después de 6 interminables meses de estudio ; era también mi segundo viaje con el que era mi novio por aquel entonces y además era el primero en el que íbamos solos oficialmente, lo cual era un gran paso dado mis conservadores padres. Fueron unos días inolvidables, de los que guardo un hermoso recuerdo y un bonito album de fotos, que me hace soltar alguna que otra lagrimilla cada vez que lo veo. Pero sin problemas, que eso ya está superado.
Recuerdo que una de las cosas que más ilusión me hacía de aquel viaje era comprarme un Mr. Potato. Sí, suena estúpido, lo sé, pero así es. Como casi todos los niños de mi generación, contaba entre mi batería de juguetes con un Mr. Potato. Me encantaba eso de cambiarle los "accesorios" y crear distintos "potatos". Pero como suele pasar, en alguna limpieza de mi madre, mi querida patata desapareció. Por eso, cuando mi chico , que ya había visitado Disneyland Paris unas cuantas veces, me dijo que en el parque vendían a mi querido amigo, se me hizo la luz. Pero cuando además me explicó que había una tienda en la que tú pagabas "X" dinero por una caja en la que tú tenías que meter todos los accesorios que te cupieran , se me abrieron los ojos como platos. Así que en cuanto estuve allí, en la tienda, ya os podeis imaginar. Llenamos la caja hasta arriba , tanto que no se podía cerrar. Pasamos un poco de vergüenza al ir a pagar, pero no nos dijeron nada y me teníais que haber visto: feliz como una lombriz iba yo con mi patata.
Y como muestra de la cantidad de cosas que metimos en la caja, aquí os dejo una muestra de mi querido Mr. Potato en sus posible variantes.
Recuerdo que una de las cosas que más ilusión me hacía de aquel viaje era comprarme un Mr. Potato. Sí, suena estúpido, lo sé, pero así es. Como casi todos los niños de mi generación, contaba entre mi batería de juguetes con un Mr. Potato. Me encantaba eso de cambiarle los "accesorios" y crear distintos "potatos". Pero como suele pasar, en alguna limpieza de mi madre, mi querida patata desapareció. Por eso, cuando mi chico , que ya había visitado Disneyland Paris unas cuantas veces, me dijo que en el parque vendían a mi querido amigo, se me hizo la luz. Pero cuando además me explicó que había una tienda en la que tú pagabas "X" dinero por una caja en la que tú tenías que meter todos los accesorios que te cupieran , se me abrieron los ojos como platos. Así que en cuanto estuve allí, en la tienda, ya os podeis imaginar. Llenamos la caja hasta arriba , tanto que no se podía cerrar. Pasamos un poco de vergüenza al ir a pagar, pero no nos dijeron nada y me teníais que haber visto: feliz como una lombriz iba yo con mi patata.
Y como muestra de la cantidad de cosas que metimos en la caja, aquí os dejo una muestra de mi querido Mr. Potato en sus posible variantes.






