No, no seais mal pensados, no he seguido los consejos de Toxcatl ( de momento, jeje). El juguete que me he comprado no tiene nada que ver con ... con eso, que ya nos entendemos. Mi nuevo juguete es una webcam y es justo la webcam que ilustra el post. ¿A que es mona?Pues sí, ayer al salir de trabajar ( si es que lo que hago últimamente se puede llamar trabajo; ya hablaré de eso otro día), me di ese pequeño capricho. Fui a Carrefour y después de tardar una media hora en decidirme, me llevé la monada de aparajeto que ahora adorna la pantalla de mi ordenador. No entiendo demasiado de bichos de estos, pero no me pareció demasiado fea y además venía con unos cascos con micrófono incorporado, de esos de teleoperador que me cautaviaron. Además de precio no estaba mal; no era ni la más cara ni la más barata, con lo cual creo que elegí bien. Se nota que sé de electrónica, ¿verdad? Aún así, aunque reconozco que la escogí por los cascos, creo que acerté, porque la calidad de imagen es bastante buena. Lo único que dio mala espina es que al instalarla, el ordenador me decía algo así, como que no estaba seguro de que el software fuera compatible con WindowsXP y que podría alterar el correcto funcionamiento del sistema. Aquello sonaba rarísimo y me hizo pensar que tal vez mi camarita fuese algo antigua, pero bueno, funciona bien, no es demasiado fea y me salió a buen precio, ¿qué más se puede pedir?
Como es lógico, ayer mismo, nada más llegar a casa, me puse a jugar con ella y fue guay. Al principio estaba demasiado obsesionada con que se me veía la frente muy grande, la nariz alargada y la boca enorme (parece la canción de Sabina), pero una vez superado el trago inicial de verse a una misma, fue muy muy divertido. De hecho cuando me conecté al Skype, estaba casi más pendiente de mí, de mis caras, mis gestos...que de la persona que tenía "en frente". Pero reconozco que fue una experiencia curiosa. Así que, si aún no lo habeis probado, os animo a todos a que os compreis una; merece la pena.

